This is the html version of the file http://www.caretas.com.pe/Modules/GetStorageFileAudit.ASP?Mode=D&Query=Magazine_Article_File_D&ID=20406.
Google automatically generates html versions of documents as we crawl the web.
ABORTO FINAL_1966
Page 1
26 CARETAS / MARZO 8, 2007
Vargas, del Colegio Médico, propone modificar Código Penal. Abogadas Sarmiento y Llaja defienden el caso de Llantoy.
‘Nunca Derramé Tantas Lágrimas’
Desde España Karen Llantoy cuenta el trance por el que pasó.
CARETAS narró la semana pasada el caso de Karen Llantoy (22), a quien el Estado se
negó a practicarle un aborto terapéutico cuando era menor de edad, a pesar que el feto
era anencefálico (carencia de cerebro y cráneo) y se sabía que moriría poco después del
parto. El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas recomendó al Perú
indemnizarla y una serie de medidas para corregir el daño. Hoy, un documento recién
aprobado podría cambiar para siempre la faz del aborto terapéutico en el país.
KAREN Llantoy decidió des-
percudirse de las iniciales
que la identificaban en la
edición anterior de esta revista. A
través de sus abogadas del Estu-
dio Para la Defensa y los Derechos
de la Mujer, DEMUS, comunicó su
disposición para hablar de este ca-
so sucedido hace cinco años. Llan-
toy se vio obligada por el Estado a
continuar con el embarazo y dar a
luz una niña anencefálica que
amamantó y murió a los cuatro
días. Las consonantes llegan has-
ta hoy y son tan emblemáticas co-
mo para merecer reacción de Na-
pensado en esa posibilidad, pero
por desgracia no era así. Pensar
en el aborto clandestino me hacia
sentir muy culpable.
–¿Cuáles fueron los daños psico-
lógicos que le produjo este episodio,
antes y después del parto?
–Tuve muchos trastornos psi-
ciones Unidas, el Consejo Nacio-
nal de Derechos Humanos, el Mi-
nisterio de Justicia, el Colegio Mé-
dico del Perú y las asociaciones
que velan por los derechos de las
mujeres. Pero toda esa espiral de-
semboca en el punto de partida: la
historia de una jovencita.
–¿No pensó en algún momento en
someterse a un aborto clandestino?
–Claro que sí, pero yo era muy
joven y sentía que eso no era lo co-
rrecto. Además tenía mucho mie-
do de hacerlo de esa manera. Si
mi bebé hubiese venido en buenas
condiciones ni siquiera hubiese
cológicos. Fue la etapa en la que
más lágrimas derramé. Tenia mu-
chas interrogantes sin respuestas
y sobre todo siempre tuve ese sen-
timiento de culpa que hasta hoy
no puedo quitármelo de encima.
–El primer informe del Centro de
Derechos Reproductivos menciona
ABORTO TERAPÉUTICO
“Pensar en el aborto clandestino me hacía sentir
muy culpable. Pensaba que no era lo correcto”.
“Al cabo de un
año decidí irme a
vivir con mi padre
y empezar de
nuevo en un lugar
en donde nadie
me conocía”.
FO
T
O
: ERIK MOLGOR
A
FO
TO: GILMAR PÉREZ
FO
TO
: J
A
VIER ZAP
A
TA

Page 2
CARETAS / MARZO 8, 2007 29
28 CARETAS / MARZO 8, 2007
El drama personal de Karen
Llantoy puede estar a punto
de provocar un giro sin pre-
cedentes en la legislación peruana
sobre el aborto.
El Instituto Nacional Materno
Perinatal aprobó el pasado 6 de fe-
brero el protocolo de atención a ges-
tantes con embarazos peligrosos. El
título completo del documento es
Manejo Integral de la Interrupción
Terapéutica de la Gestación Menor
de 22 Semanas. Fue firmado por el
director del Instituto, el doctor En-
rique Guevara.
A pesar de haber entrado en vi-
gor el documento ha sido manteni-
do prácticamente en secreto.
El protocolo hace explícita una
larga lista de causas “tributarias
para aborto terapéutico”. En reali-
dad, instrumentaliza el artículo 119
del Código Penal, que se limita a
permitir dicho tipo de aborto “cuan-
do la suspensión del embarazo es el
único medio para salvar la vida de
la gestante o para evitar en su salud
un mal grave permanente”.
Entre las razones admitidas por
el protocolo figura la insuficiencia
renal crónica avanzada, mujeres en
diálisis, hipertensión arterial cróni-
ca, insuficiencias cardiacas y hepá-
ticas, cánceres ginecológicos y neo-
plasias malignas. Además estipula
que “a las juntas médicas les com-
pete dictaminar por la procedencia
o no de un aborto terapéutico en si-
tuaciones clínicas específicas que
pueden ocasionar repercusiones en
la salud mental, como los casos en
que se determina que el feto es in-
viable en vida extrauterina”. Allí
calza la figura de anencefalia del
caso de Karen Llantoy, pues los fe-
tos no sobreviven en ningún caso
luego del parto.
A pesar de las recomendaciones
de su médico, a Llantoy no le permi-
tieron el aborto porque el director
del hospital Loayza, Maximiliano
Cárdenas, consideró que no se trata-
ba de un aborto terapéutico, como es
el argumento de la defensa de Llan-
toy, sino de uno eugenésico. Este úl-
timo no se contempla en el Código
Penal. El último jueves 1 Cárdenas
fue elegido presidente del Consejo
Nacional de la Magistratura.
Távara: “Habría anualmente 945 niños po rtadores de un defecto congénito incompatible con la vida”.
Título
Para
Recua
La Malformación.
Imágenes suministradas
por el Colegio Médico
dan cuenta de la
naturaleza de la
malformación. Se trata
de un feto al que le falta
el cerebro frontal, las
meninges, la cúpula del
cráneo y del cuero
cabelludo.
Las Consecuencias.
En consultoría para
DEMUS, Rosa Mávila
sustenta “las
consecuencias físicas que
esta imposición de un
deber de maternidad que
siempre desembocará en
la muerte de un niño,
pueden tener para la
salud física de la madre”.
El Trauma.
Amador Vargas,
del CMP, afirma que
lo supera solo una de
cada tres madres
que pasan por esto.
1
2
3
Ecografía de
la Encefalia
Protocolo de
aborto
terapéutico
(derecha) se ha
firmado durante
gestión de
ministro Carlos
Vallejos, pero
ahora no se sabe
si habrá voluntad
política para
ponerlo en
práctica. El
ministro Rafael
Rey no vería con
buenos ojos que el
documento se
difunda.
La Batalla del Protocolo
Se acaba de aprobar documento
para autorizar causas
de aborto terapéutico,
pero se mantiene en secreto.
El presidente del Colegio Médico
del Perú (CMP), doctor Amador
Vargas Guerra, defiende a Cárde-
nas y considera que “obró de acuer-
do a la legislación. Este no es un te-
ma de los médicos, sino un tema le-
gal”. Vargas declaró a CARETAS
que en dos semanas el CMP envia-
rá al Congreso un proyecto de ley
para modificar el Código Penal e in-
cluir la anencefalia en la definición
de aborto terapéutico.
Vargas recuerda que su profe-
sión defiende en los pacientes “la
autonomía, la no maleficencia, la
beneficencia y el sentido de Justi-
cia”. Así, en una situación de anen-
cefalia “la mujer tiene derecho a
decidir si va a continuar o no el
embarazo”. La autoridad médica
calcula además que casos como los
de Llantoy sufren de “un subregis-
tro tremendo”.
Los números aterrizan en dra-
máticas dimensiones en un estudio
reciente del doctor Luis Távara,
presidente del Comité de Derecho
Sexual y Reproductivo de la Socie-
dad Peruana de Obstetricia y Gine-
cología: “Si estimamos para el Perú
que la prevalencia de malformacio-
nes congénitas es del orden del 3%
y consideramos que anualmente
nacen cerca de 630,000 niños, pode-
mos fácilmente obtener que habría
un total de 18,900 recién nacidos
con defectos al nacer. Ahora, con los
datos extraídos de la literatura, si
aplicamos una frecuencia de 5% a
las malformaciones incompatibles
con la vida respecto del total, para
el Perú podemos decir que habrían
anualmente 945 niños portadores
de un defecto congénito incompati-
ble con la vida, que sí es un núme-
ro importante y cuyo diagnóstico al
poderse hacer durante la atención
prenatal, bien puede conllevar a la
madre, si así lo estima conveniente,
a terminar la gestación, puesto que
es mínima la expectativa de vida en
estos casos”.
Jeannette Llaja y Patricia Sar-
miento son abogadas de DEMUS y
hasta hoy llevan la defensa de Ka-
ren Llantoy. Si bien creen que en
otras circunstancias la propuesta
del Colegio Médico sería un paso en
la dirección correcta, también ad-
vierten que no es necesaria si se pu-
blicita el mencionado protocolo que
ya fue aprobado. “DEMUS conside-
ra que el protocolo es un elemento
importante en el avance al cumpli-
miento del dictamen de Naciones
Unidas”, señala Llaja. Sarmiento
añade que resta “ser difundido por
el ministerio de Salud y convertirse
en una norma a nivel nacional”.
Durante la estadía de Pilar
Mazzetti frente al Ministerio de Sa-
lud se iniciaron las gestiones para
sacar adelante el protocolo, pero las
presiones de sectores reticentes im-
pidieron terminar la tarea. El Cen-
tro de Promoción y Defensa de los
Derechos Sexuales y Reproductivos
(Promsex) dará a conocer un comu-
nicado en el que felicita al actual
ministro, Carlos Vallejos, por “ha-
ber hecho posible” el consenso entre
nueve asociaciones médicas que
alumbró el documento. Ahora viene
lo más difícil. (Enrique Chávez)
“No sentía ganas de
vivir y mis días eran
absolutamente
nublados. No sé cómo
he logrado salir”.
que el embarazo sí ponía bajo riesgo
su vida. ¿De qué manera?
–Yo llevaba una bebé y no sa-
bía hasta cuando iba a vivir.
Siempre tenía que estar al tanto
de sus movimientos dentro de mí.
Pero en realidad creo que el ma-
yor riesgo era la parte psicológica.
No sentía ganas de vivir y mis
días eran absolutamente nubla-
dos en todo aspecto. No sé como
he logrado salir de todo eso. Me
alegro de que sea así.
–¿Cómo es que el doctor Ygor Pé-
rez recomienda en primera instancia
un legrado uterino y luego el director
del hospital lo niega? ¿Eso quiere de-
cir que nunca antes se había presen-
tado un caso de esas características?
–Pues supongo que no. Porque
el doctor Pérez me recomendó el
legrado con la seguridad de que
era lo correcto y el mismo día que
me lo iban a hacer llegó el informe
con la negativa del director del
hospital.
–¿El personal médico que se nega-
ba a autorizar el aborto le ofreció en
algún momento una solución alterna-
tiva?
–No. La única solución que me
daban era esperar al término del
embarazo.
–¿Cómo se decidió a denunciar el
caso?
–En la desesperación de no sa-
ber qué hacer, con la incertidum-
bre de desconocer lo que podía
ocurrir, y por recomendaciones de
personas cercanas a mí, decidí ha-
cerlo público con la esperanza de
que alguien me ayudara a resol-
ver la situación con el hospital.
–¿Cuándo optó por salir del país?
–Después del parto pasé mu-
chos meses en estado de depre-
sión, luchando contra ello y ca-
yendo una y otra vez más. Al ca-
bo de un año decidí irme a vivir
con mi padre y empezar de nuevo
en un lugar en donde nadie me
conocía. (E.CH.)
FO
TO: C
ARL
OS S
A
A
VEDR
A
FO
TO
: J
A
VIER ZAP
A
TA